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Los espacios

Historia de la fabricación


Érase una vez el regaliz ZAN...

En 1862, Henri Lafont abrió una fábrica de regaliz en Uzès, Francia. Su yerno, Paul Aubrespy era el director. Un día, en un restaurante, Paul escuchó cómo un niño le decía a su madre: "Z’en1 veux Maman, donne-moi z’en !" ("¡Yo quiero mamá, dame uno!"). Así pues, en 1884, el director registró la marca ZAN. El negocio fue creciendo y la marca, a la vanguardia de la publicidad, trabajó con los principales publicistas de la época y, por  todas partes, se convirtió en sinónimo de los dulces de regaliz. En 1970, las empresas RICQLES y ZAN se fusionaron bajo el nombre de "Société RICQLES-ZAN" a la que, en 1975, se sumó FLORENT. En 1985, la empresa alemana HARIBO se fusionó con la empresa RICQLES-ZAN, y, en 1987, la fusión de ambas resultó en la nueva empresa "HARIBO-RICQLES-ZAN".

[1] "Z’en" se pronuncia "zan" en francés.

 

Anuncio y publicidad


El anuncio consistía en una simple comunicación dirigida a la conciencia racional: solamente una presentación y su argumentación... En cambio, la publicidad, particularmente a partir de los años 80, utiliza las asociaciones de ideas y las emociones mediante imágenes elaboradas y diversos procedimientos que captan la atención. HARIBO identificó enseguida, desde principios de los años sesenta, la importancia que tendría la televisión (un nuevo medio de comunicación en aquella época) en el éxito de la empresa.
En 1962, se difundió por primera vez una publicidad HARIBO en la televisión alemana.

La sala de máquinas


En este espacio, gracias a la ficha que se le entrega en la entrada, ¡las máquinas de caramelos le darán algunas sorpresas!
Técnicamente, ¿cómo funciona?
Las embolsadoras trabajan a partir de un rollo de film plástico termosellado. Fabrican lo que se conoce como bolsas almohadilla. A partir del rollo de film plástico, forman, llenan, sellan y recortan las bolsas. El llenado se efectúa mediante dosificadores volumétricos que corresponden a 30 g de caramelos. Una vez lleno el dosificador, se abre una válvula y suelta los caramelos que caen en la bolsa lista para ser sellada y recortada.

 

Los carteles


Desde 1880 hasta 1900, asistimos al fenómeno denominado "affichomanie" (cartelmanía), un período durante el cual, los carteles se convierten, cada vez más, en objeto de colección, lo que repercute en su calidad. Toulouse-Lautrec y Leonetto Cappiello contribuyen ampliamente a ello sintetizando, cada uno a su manera, las formas y los colores, dando como resultado unos carteles más atractivos. En 1900, en Francia, un cartel costaba alrededor de 12,60 francos, a modo de comparación, un periódico costaba 50 céntimos. Vemos, a continuación, como los logotipos de las marcas se van extendiendo a los envases y, posteriormente, alrededor de 1920, a los productos derivados (cajas de cerillas, ceniceros, etc.).
En este espacio, podrá descubrir la excelente colección de carteles únicos del siglo XIX junto a los mejores ilustradores de la época. Un catálogo interactivo le permitirá descifrar todo el oficio artístico que esconden. Aprenda cómo nació la publicidad...

 

De la materia al placer


El azúcar es, evidentemente, la materia prima en la fabricación de dulces. Recordemos que el azúcar es un alimento natural fundamental para el organismo. El espacio "De la matière au plaisir" (Desde la materia prima hasta la diversión) presenta todas las especificidades que permiten hacer recetas diferentes.
Por ejemplo, el azúcar glas debe su ligereza a su atomización y al añadido de un poco de almidón.
Al azúcar para mermeladas se le añade pectina, lo que le aporta una propiedad gelificante.